Creación de Fístulas Arteriovenosas (FAV)
En NefroConsult, contamos con especialistas en Nefrología y Cirugía Vascular altamente capacitados en la creación de fístulas arteriovenosas (FAV), el acceso vascular más seguro y duradero para pacientes que requieren hemodiálisis crónica.
Realizamos este procedimiento con técnicas quirúrgicas modernas y bajo estrictos protocolos de seguridad, priorizando la comodidad y bienestar del paciente.
¿Qué es una fístula arteriovenosa?
Una fístula arteriovenosa (FAV) es una conexión quirúrgica entre una arteria y una vena, generalmente en el brazo.
Su finalidad es permitir que la sangre fluya directamente desde la arteria hacia la vena, haciendo que esta se agrande y fortalezca, lo que facilita las punciones repetidas necesarias para realizar hemodiálisis de forma segura y eficiente.
La FAV es considerada el acceso vascular de elección para los pacientes con enfermedad renal crónica avanzada, ya que ofrece mejores resultados a largo plazo y menos complicaciones que los catéteres venosos.
¿Cómo se realiza el procedimiento?
La creación de una fístula arteriovenosa se realiza en un entorno estéril y controlado, bajo anestesia local.
El procedimiento dura aproximadamente 1 hora, y consiste en:
Evaluación previa mediante ecografía Doppler para seleccionar la arteria y vena más adecuadas.
Realización de una pequeña incisión en el brazo.
Unión quirúrgica de la arteria con la vena.
Cierre de la herida y control del flujo sanguíneo en la nueva fístula.
El paciente puede regresar a casa el mismo día, con indicaciones específicas para el cuidado del brazo y seguimiento médico programado.
Beneficios de una FAV
Menor riesgo de infecciones y trombosis.
Mayor durabilidad comparada con catéteres o injertos.
Permite un flujo sanguíneo óptimo para una diálisis más efectiva.
Mejora la calidad de vida del paciente.
Facilita el acceso repetido sin daño vascular progresivo.
Cuidados posteriores
Tras la creación de la fístula, se recomienda:
No cargar peso con el brazo operado durante las primeras semanas.
Evitar medir la presión arterial o extraer sangre del brazo de la fístula.
Mantener la herida limpia y seca.
Comprobar diariamente el “thrill” o vibración sobre la fístula (signo de que está funcionando).
Acudir a los controles médicos para evaluar su maduración antes de iniciar la diálisis.
La fístula suele estar lista para su uso entre 4 y 8 semanas después de la cirugía, dependiendo de cada paciente.
Preguntas Frecuentes
La fístula sirve como acceso vascular permanente para realizar sesiones de hemodiálisis en pacientes con insuficiencia renal crónica.
No. Se utiliza anestesia local, por lo que el paciente permanece despierto, pero sin dolor durante la cirugía.
Generalmente, la fístula necesita entre 4 y 8 semanas para madurar y poder ser utilizada para la diálisis.
En algunos casos, puede ser necesario un procedimiento adicional (revisión o angioplastía) para mejorar su funcionamiento.
Debe mantener la zona limpia, evitar golpes, no usar ropa ajustada en el brazo de la fístula y nunca dormir sobre ese lado.
Con buenos cuidados y controles regulares, una FAV puede durar varios años, siendo el acceso más seguro y duradero para hemodiálisis.


